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Mayo 29, 2008

Qué mal

Archivado en: My Dear Diary — Sentencia @ 1:18 pm

Querido diario, un día más te escribo mis experiencias para dejar constancia de mis desgracias.

Recuerdas cuando escribí mi experiencia idílica, aquella joven que de mirada sincera me dijo que no quería volver a verme ni aunque fuese en una escultura de cera, me hizo daño, tú lo sabes bien, que compartimos pañuelo. Bueno, no terminó aquí mi pena.

Me enteré que quien dice quererme no me quiere, sino que me aprecia, es un detalle mínimo pero que marca un antes y un después. Lo que más duele, es enterarte por terceras personas o desconocidos de la verdad que envuelve tu vida y de la que no eres consciente. Un conocido me contó la verdad:

- No te enfades por lo que te voy a decir, no es nada persona. Sólo quiero que seas consciente de la verdad.

Barbie y ken, lo han dejado.

Barbie llegó a casa en su coche de plástico una tarde de verano, antes de tiempo, queriendo dar una sorpresa a ken. Conducía sin intermitentes porque iba a tiro fijo, apretando los dientes y mirando fijamente la línea continua de la carretera para no salirse del medio, ya que era jueves. Esa ropa que llevaba le apretaba las juntas de las caderas y no giraba bien, estaba resentida y no tenía muy claro si esa sensación le dolía o le gustaba. Debido a la fama, las mansiones y castillos, así bien los jacuzzis que disfrutaba la habían convertido en una muñequita caprichosa.

Ken estaba en la piscina de pvc con agua imaginaria e inexistente, dándose un baño imaginario con Nancy peinados, aquella muñeca de calle que nos prendó a todos con su cabellera artificial. Ken estaba cansado del derroche de talento de Barbie y dejó a un lado su código ético y contrato prematrimonial con Barbie. Estábase dando el lote finamente con la peor enamiga de Barbie, los dos con ropa de verano no dudaban en comerse la boca encima de aquella hamaca. Qué panorama dantesco se esperaba Barbie.

Barbié aparcó su coche derrapando en la acera con sus ruedas de plástico y ese ridículo vestido minúsculo, sin hacer ruido entró en el hogar.

No podía creer lo que estaba viendo, indignada gritó:

-ken, payaso, nacy, fulana

No te voy a contar más, querido, porque te veo afectado.

Ahora me pregunto yo qué soy en la vida, si me quejo porque alguien me clave chinchetas en los pezones y se excuse en que era un examen de glándulas mamáreas, o que me mire a los ojos durante 5 minutos y termine tan romántica situación con un escupitajo o un ademán de vomitar. Barbie y ken lo han dejado, no sé quien se quedará la mansión ni el coche, pero lo estoy pasando fatal, sin duda.

2 comentarios »

  1. ¿Qué pasó con tus anécdotas de helpdesk?

    Comentario por melqart — Julio 12, 2008 @ 8:33 pm

  2. Me cansé de leerlas siempre, y desde hace meses todo es monótono, ni una historia que me haga llorar.

    Nada me hace llorar más que sentarme encima de un esprimidor manual, de naranjas.

    Comentario por Sentencia — Julio 18, 2008 @ 12:51 am

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